Alcaraz vuelve a entrenar y el mundo del tenis ya olvidó lo obvio
Rusedski ve video de forehand y declara recuperación. Courier, sin embargo, recuerda lo que importa de verdad.
Greg Rusedski vio un video de Carlos Alcaraz golpeando forehand y soltó un suspiro de alivio. La muñeca está bien, dice el ex británico. Buena noticia, claro. Pero mira, ya vimos esta película.
Jugador lesionado publica entrenamiento. Comentarista optimista escribe columna. Hincha respira. De a poco viene el torneo, la primera derrota extraña, la pregunta de si todavía duele. Rusedski no está errado al notar el movimiento limpio del español. Solo es demasiado pronto para transformar un video en pronóstico.
Lo que Courier y Edmund señalaron en entrevista a ATP Tour es más duro de digerir. Sinner y Alcaraz, dicen, mejoran constantemente. Constantemente. Eso significa que parar es retroceder. Alcaraz no juega desde abril. Cinco meses. Cinco meses en los que Sinner ganó Roland Garros, mantuvo el ritmo, consolidó el liderazgo.
Alcaraz recuperó el 2º lugar del ranking sin pisar cancha desde abril. Bonito para el currículum, malo para la comparación directa. Número dos en el papel no gana punto en el tie-break.
La cuestión no es si la muñeca sanó. Es si su juego todavía asusta de la misma manera. El saque, la variación, la capacidad de sacar al rival de la zona de confort en tres toques. Eso no vuelve en video de entrenamiento. Vuelve en Cincinnati, en US Open, en la primera vez que un top 20 encaja tres winners seguidos y Alcaraz necesita responder a pura garra.
Rusedski vio lo que quería ver. Courier recordó lo que deberíamos temer. El español tiene talento de sobra para recuperar el tiempo perdido. Pero tiempo perdido es tiempo perdido. No existe atajo.
La próxima prueba viene en agosto. Cincinnati, después Nueva York. Ahí vemos si el video valía algo.